Las claves del Plan Anual de Control Tributario y Aduanero 2026: más datos, más tecnología y mayor precisión en el control fiscal

El 12 de marzo de 2026 se ha publicado la Resolución de 11 de marzo de 2026 por la que se aprueban las directrices generales del Plan Anual de Control Tributario y Aduanero 2026 de la Agencia Tributaria.
Este plan sigue estructurándose en torno a las cinco grandes áreas habituales —información y asistencia, prevención, investigación, recaudación y control aduanero—, pero incorpora una serie de líneas de actuación reforzadas que marcan claramente hacia dónde evoluciona el modelo de control de la AEAT.
A continuación, se recogen las principales novedades del citado Plan del 2026:
- Impulso del análisis masivo de datos y de la inteligencia artificial
Una de las tendencias más destacadas del Plan 2026 es el uso de modelos predictivos, análisis masivo de datos y herramientas de inteligencia artificial para detectar riesgos fiscales antes incluso de que se inicie un procedimiento formal.
- DAC7: el uso efectivo de la información de plataformas digitales
El plan sitúa en primera línea la explotación de los datos ya recibidos en virtud de la Directiva DAC7, que obliga a plataformas digitales a comunicar información sobre vendedores, arrendadores y prestadores de servicios que operan a través de ellas.
La AEAT utilizará estos datos para intensificar el control en:
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- ventas a través de Marketplaces,
- alquileres de inmuebles y turísticos gestionados a través de plataformas,
- servicios personales intermediados digitalmente.
La finalidad es contrastar si los ingresos generados a través de plataformas se declaran correctamente.
- Mayor supervisión de los nuevos métodos de pago y de los operadores financieros.
La forma de pagar y mover dinero ha cambiado, y la AEAT se adapta. El plan 2026 intensifica el seguimiento de:
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- proveedores de servicios de pago,
- entidades financieras no tradicionales,
- intermediarios que canalizan pagos mediante sistemas digitales.
Las nuevas declaraciones informativas financieras permitirán a la Agencia disponer de una imagen más completa y precisa de los flujos económicos y detectar maniobras de opacidad o deslocalización de ingresos.
- Intensificación del control patrimonial de los particulares.
La AEAT intensificará el análisis a contribuyentes cuyo nivel de riqueza —patrimonio, inmuebles, niveles de gasto— no se corresponda con las rentas declaradas.
Las actuaciones se centrarán en:
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- rentas inmobiliarias no declaradas,
- titularidad y transmisiones de inmuebles,
- uso de sociedades instrumentales para canalizar gastos personales u ocultar rentas o eludir IRPF/ IP.
El objetivo es aflorar patrimonios ocultos y estructuras que encubran auténticos repartos de dividendos o rentas no declaradas.
- Supervisión más estricta de incentivos fiscales en el Impuesto sobre Sociedades
Los incentivos fiscales seguirán bajo lupa, especialmente aquellos con mayor impacto recaudatorio. La AEAT reforzará la comprobación de:
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- deducciones por I+D+i,
- incentivos a producciones audiovisuales y espectáculos,
- estructuras basadas en Agrupaciones de Interés Económico (AIE).
El objetivo es garantizar un uso adecuado de estos beneficios y evitar esquemas artificiales o planificación agresiva que genere ventajas indebidas.
- Actuaciones recaudatorias más rápidas y eficaces
En materia recaudatoria, el plan apuesta por herramientas de análisis que permitan:
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- derivaciones de responsabilidad,
- adoptar medidas cautelares tempranas,
- seguimiento patrimonial,
- vigilar de manera específica situaciones concursales y preconcursales.
El propósito es claro: evitar estrategias de elusión del pago y mejorar el cobro efectivo de las deudas tributarias
Conclusión: un modelo basado en datos, trazabilidad y anticipación
El Plan Anual de Control Tributario y Aduanero 2026 no introduce una transformación estructural profunda, pero sí refuerza una tendencia ya evidente: un mayor uso de datos, más trazabilidad en las operaciones, un incremento del uso de tecnología y una mayor presión sobre la economía digital, los nuevos medios de pago, los patrimonios poco transparentes y los beneficios fiscales de especial complejidad.





